Conectarse

Recuperar mi contraseña

Prueba



Licencia de Creative Commons
Corrupt Life is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
Cualquier copia parcial o total de este foro (nombre, imágenes, trama, etc...) será considerado como plagio y por consiguiente nos veremos en la obligación de denunciarles a foroactivo.com
Quedan avisados.

Unos tragos ~Reservada~

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Unos tragos ~Reservada~

Mensaje por Jaison Amadeus Slifhorth el Miér Ene 12, 2011 4:05 am

Un dia perfecto, casi redondo. Cinco reuniones para la firma de algunos dicos y promoción de solistas, había logrado llevar a buen termino tres de esas cinco reuniones no estaba mal, a pesar de que el mercado se estaba volviendo cada vez mas exigente y dificil. Quizás por esa razón no tenía la sensación de haber logrado los objetivos marcados pero... ya habría otro momento y más reuniones. Además estaba ella, Selene no había llamado, llevaba meses sin llamar la condenada. Y pensar que es sangre de mi sangre... Suspiré, se había vuelto demasiado caprichosa, aunque la culpa era mía por haberla seguido consintiendo desde que comencé a ganar mi sueldo. Quiero noticias, quiero resultados. ¿Dónde te has metido?

Cogí el coche, quizás mi mayor orgullo además, conducí por las calles alejandome de la zona media. Ni por asomo esta totalmente loco como para dejarlo aparcado por el lugar a donde me dirigía, así que lo aparqué cerca de un taller mecánico. Subi la cremallera de la cazadora hasta el cuello, la noche estaba helada o mejor dicho siempre corria aire por aquellas calles. Las anduve metiendome por callejones de mala muerte, con indescifrables y sobretodo desagradables olores. Dios, ¿cómo alguien puede vivir aquí? La sociedad era una maldita trampa mortal para cualquier incauto, apenas si habia seguridad en las calles y yo... me dedicaba a pasear por las calles más peligrosas de toda la ciudad.

El letrero de brillantes y atractivos colores de neón con esa silueta de mujer desnuda con la pierna puesta en una silla, si claramente se sabía lo que iba a encontrar allí, y si últimamente el trabajo me había tenido tan ocupado y absorto que no había tenido tiempo de encontrar a alguna nueva amante que me diera lo que en aquel momento andaba buscando. Mis primeras maestras en el arte del amor carnal desinteresado habían sido aquellas mujeres. Abri las puertas y entré, el ambiente estaba cargado con el olor a perfume barato y a habanos. Los ojos comenzaron a escocerme por las sustancias que se mezclaban en el aire. Me pasé por el viejo mostrador de madera descolorida por los roces y si por el uso, la madame a cambio de unos cuantos billetes me dio la llave, asi que me dirigi hacia las escaleras. Recorri el pasillo buscando mi habitación donde esperaba la prostituta que habia contratado. Abrí la puerta y allí estaba. La miré de arriba abajo, metro setenta, medidas casi perfectas, era morena de piel y de cabello negro azabache y sus ojos... si sus ojos eran realmente estimulantes, de un verde tan vivo y salvaje como lo era su mirada.

Se levanto de la cama con aquella bata blanca tan... transparente que dejaba poco a la imaginación, lentamente se acercó, preguntó mi nombre, que pareció saborear en cada silaba, sus manos se mostraron dominantes y con ganas de jugar pues mientras hacia las tipicas preguntas de qué deseas que te haga, cómo lo quieres, etc, etc..., sus dedos bajaban la cremallera de la chaqueta, acariciaban mi torso sobre la ropa y bajaban hasta la cremayera del pantalón.
Mis manos se deshicieron de aquella fina bata, mis labios urgentes se abrieron paso a través de su boca. La tendí en la cama y ... no sé donde dejé al caballero atento con las mujeres, que cuidaba cada detalle en la cama, no... ni idea de donde lo habría podido meter. Le dí un buen repaso a aquella muchacha de veintipocos años, le deje otros tantos billetes sobre la mesilla de noche donde descansaba un trozo de tela blanca, que antes formaba parte del minusculo tanga de la chica.

Salí de aquel burdel, acomodandome bien la cazadora me dirigí hacia una de las tabernas, La Donna Bella, se podría decir que era la tasca en mejores condiciones que podría encontrar por el barrio. Se podían contar como unas cinco mesas con cuatro sillas cada una, y unos diez taburetes cerca de la barra. Fui hasta el mesero y pedí una cerveza bien fría, por la tarima corrieron tres cucarachas... Si, lo mejor que se puede encontrar uno por estos barrios. Pensé sentandome en uno de los taburetes esperando que al menos la cerveza fuera buena y el vaso estuviese limpio.
avatar
Jaison Amadeus Slifhorth
Sociedad Media-Alta
Sociedad Media-Alta

Mensajes : 27
Fecha de inscripción : 26/12/2010
Edad : 34
Localización : Llamame al móvil más sencillo

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.